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Newen Mapuche de Elena Varela en FICViña

Después de la campaña iniciada a partir del encarcelamiento de la cineasta Elena Varela, solo faltaba algo: ver su película. Hay que convenir que si bien el caso llamó la atención de los cineastas y en cierta medida de la comunidad internacional, hay que ser justos y entender que la obra de Elena Varela había circulado de forma mas bien under, tal como muchos documentales militantes.

Pues bien, esta era la oportunidad de ver «Newen Mapuche», el bullado documental que fue interrumpido por entidades represoras que encarcelaron a la cineasta, quitaron sus cintas -que aún la policía y el gobierno no devuelven, por cierto- y requisaron equipos de la filmación.
Una sala abarrotada de fieles y activistas anticipaba una velada «entre amigos», o mas bien entre solidarios con la causa. Y la película es eso finalmente: una causa.
«Newen mapuche» debe ser una especie de «Batalla de Chile» incorrecta sobre el conflicto chileno mapuche, relatado en primera persona por quien trabajase en la resistencia a la dictadura de Pinochet en los años ochenta. Sus mas de dos horas que parecerían ahuyentar a cualquiera, hacen un relato sistemático y ordenado de la represión, la injusticia, los asesinatos y la violencia en que han consumido a las comunidades originarias del sur de Chile. Así, «Newen Mapuche» es un documental comprometido no solo con la causa de un pueblo, sino que con la historia reciente, de ahí su valor.
¿Incorrecta? por cierto. Puestas en escena excesivas, melosa música que opaca los imponentes cantos ritualistas en mapudungún y una constante intención de aparecer frente a cámara que otorga ligeros aires naïf, no opacan una película tremendamente dura, molesta e incorrecta ya no solo en su propuesta formal, sino que en su incisiva intención de denunciar, de retomar aquel viejo adagio de que el cine tiene por esencia una responsabilidad.
Así, secuencias brillantes que nunca aparecerán en periódicos o noticieros establecidos como un carabinero arrastrando a una anciana u otro que le espeta a una comunidad «ustedes no son un país», cobran una vital importancia como documento y como pieza cinematográfica. Ya no es la mirada complaciente y arrogante sobre lo que se denomina un «problema«, sino la denuncia de balas perdidas que siempre le llegan a un mapuche, el testimonio de abogados planteando que el testigo encubierto no es sino una forma barata de inculpar a cualquiera, o el relato de cómo la expropiación que desarrolló Allende terminó siendo utilizada por la Dictadura para entregar miles de hectáreas a las empresas forestales casi como un regalo.
Uno de los momentos álgidos de la película, es quizá la síntesis de ella. El episodio donde la hermana del joven comunero mapuche asesinado, Matías Catrileo, se sube a una torre en medio de un discurso de Michelle Bachelet solo para increpar a su gobierno a viva voz, es un retrato del activismo cinematográfico de su realizadora y del equipo tras la película.
«Newen Mapuche» quizá no es una gran película, pero si es pura actitud, y eso se valora en cada plano, cada sonido, cada relato, cada imagen de VHS en que se registra la represión aborrecible y «canallezca» a la que se somete a personas que solo aparecen en cronica roja en el noticiero central. Es una película sobre como los medios de comunicación manipulan a una sociedad entera, donde el vecino repite la palabra terrorista que pronuncian bestialmente en TVN o Canal 13 sin siquiera acercarse al tema de fondo: el sistema económico impuesto por la dictadura destrozó un país que será imposible de recuperar.

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