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Placer y Martirio

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noviembre 03, 2015 | No hay comentarios



Placer y Martirio

José Campusano

Argentina, 2015

Sección: Gala especial

 

José Celestino Campusano es uno de los directores más interesantes en la actualidad del cine independiente argentino. Su filmografía contiene una identidad autoral que se ve ejemplificado por el retrato de la marginalidad de una manera autentica, llena de mezclas de géneros cinematográficos, con toques de cine B, actores no profesionales y guiones que apuntan a la improvisación y al dialogo propio de los personajes que se representan, muchas veces a si mismo. El rock, el sexo, las cervezas y la violencia son conceptos que han cruzado películas como “Vil Romance”, “Vikingo” o “Fango” todas presentadas el año 2014 en la retrospectiva que el Festival Internacional de Cine de Valdivia hizo de este realizador.
Si bien, con “El Perro Molina” (2014), Campusano daba un giro en lo técnico utilizando una estética más “cuidada”, no abandonaba el retrato marginal, los no representados de la capital del país vecino.  Hoy Campusano, presenta “Placer y Martirio” su último largometraje, en donde nos damos cuenta, que el director argentino ha dado un giro violento; ya no son los marginales ni los rockeros los que entran en el cuadro, ahora son los burgueses, los que viven en los departamentos de Puerto Madero de Buenos Aires, donde los problemas son la ausencia de la pasión y el vacío, respondiendo con las ganas de aventurarse en alguna locura.

Delfina (45) es una pequeña empresaria acomodada económicamente que comparte su vida con un fiel marido y una hija adolescente. Al parecer tiene todo en su vida, sin embargo Delfina ya no siente deseo hacia su esposo y no toma mucho en cuenta a su hija, salvo para pelear con ella. Para solucionar ese “vació” se reúne con sus amigas de su misma edad y con problemas similares, en “fiestas” donde buscan la aventura sexual pasajera. Pero una noche, una de ellas le presenta a Delfina, Kamil un supuesto empresario de alto rango, con estudios, adinerado pero lleno de secretos. Esa personalidad enigmática producirá una atracción en Delfina quién comenzará a entablar una relación aventurera que se transformará en una dependencia enfermiza.

Lo que parte como una aventura sexual, gira en un proceso de manipulación en manos de Kamil, quién comienza a tener un poder sobre ella. Delfina irá perdiendo poco a poco sus relaciones sociales hasta su propia identidad. Todo en su vida girará en este extraño hombre que aparece y desaparece constantemente.

Campusano cruza la vereda, y hace un retrato de una clase social que le es ajena. Quizás eso se nota en el largometraje, porque si bien, hay una utilización de la parodia y el melodrama exacerbado, la película comienza en la mitad a tocar la misma tecla; los diálogos cliché y la sobreactuación intencionada, que funcionan en gran parte del inicio de la historia, pero cuando esto vuelca a un drama mayor, los personajes no crecen y eso es quizás por donde comienza a decaer la película.

 

Placer y Martirio” contiene una fotografía y un arte notable, que construye ese espacio vacío burgués, donde los rascacielos son parte de la sobre-estetización de la mirada de los que creen tener el poder.

Al finalizar, los que han observado el cine de Campusano esperan encontrar aquél giro que siempre les da catarsis a sus historias, sin embargo en “Placer y Martirio” esto no ocurre y nos deja una sensación extraña en el paladar.

De todas maneras, es interesante que Campusano se haya atrevido a dar un salto al vacío para probar otro tipo de historias, eso es un riesgo y se agradece, porque representa la intención de un realizador que no le tiene miedo a explorar nuevos lenguajes y representar nuevas realidades. Un realizador que no le importa mucho los premios y las portadas, sino que contar buenas historias y hacer una reflexión estética de lo marginal del encuadre.  La crítica en general no lo ha acompañado esta vez, sin embargo, las ganas de seguir viendo un nuevo proyecto de Campusano queda intacta.