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El cine según Xabier Azkargorta

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abril 26, 2020 | No hay comentarios



Desde su cuarentena en Bolivia, el entrenador nos concede una entrevista exclusiva para hablar de su faceta como cineclubista y director de películas amateur, su gusto por el cine de Akira Kurosawa y la cultura visual contemporánea. 

Xabier Azkargorta lleva años radicado en Bolivia, país donde plasmó sus mejores periodos como entrenador de fútbol. En 1994 clasificó a su selección nacional por primera vez a un mundial de fútbol vía eliminatorias, encabezando una generación brillante de futbolistas altiplánicos entre los que destacaron Erwin Sánchez, Marco Antonio Etcheverry, Julio César Baldivieso y Milton Melgar. Con el Bolívar, alcanzó la histórica semifinal de la Copa Libertadores de América en 2014, solamente derrotado por los argentinos de San Lorenzo, a la larga campeones de dicha edición. En Chile, aún es recordado por su paso como entrenador en la selección nacional de fútbol, el que concluyó con una dura y mediática salida en 1996. Han pasado 24 años desde ese episodio, y volvemos a encontrarnos con Xabier Azkargorta, esta vez para dialogar sobre una afición poco conocida que cultiva desde sus tiempos universitarios: el cine.

 

DEL FÚTBOL AL CINECLUBISMO

¿Cómo recuerda sus años universitarios en los años setenta?

Firmé con 15 años mi primer contrato en la Real Sociedad juvenil, y a los 17 años pretendían que yo continuara, pero el problema era que yo quería estudiar medicina, y no había esa carrera en San Sebastián. Me fui a Bilbao y ahí el Athletic se entera y me contrató, con 17 años, casi al cumplir 18 y entré a estudiar medicina.

Tengo recuerdos claros de la universidad. Tenía un amigo chileno, y se vivía todo el tema del golpe de Estado, Allende, Víctor Jara, Quilapayún. De todo ese movimiento me acuerdo perfectamente. En un segundo aspecto, me gusta mucho el ajedrez, y esa era la época de los grandes duelos entre Bobby Fischer y Anatoli Karpov. Nosotros en la universidad nos reuníamos para rehacer las partidas que jugaban entre ellos, y era muy curioso porque las rehacíamos de forma que nadie supiera cual iba a ser el siguiente movimiento y… ¡nunca acertábamos! (risas)

¿Y cómo se involucró con el cineclubismo?

Era por el año 75 o 76. Te digo cómo me reclutaron: yo fui una vez a una sesión de Cine Forum en el Cine Club de Azpeitía, y hablé. Y claro, hablé con conocimiento y criterio, entonces me “cazaron” en seguida…(risas). Me citaron a la siguiente reunión, y ahí empezó toda la andadura. Fui “capturado” en el pueblo, a pesar que estudiaba en la universidad en Bilbao.

¿Cómo eran las actividades del Cine Club?   

Era un Cine Club en euskera, en vasco. Lo dirigía yo y hacía también una revista de ocho páginas: cuatro en idioma castellano y cuatro en euskera. Nos movíamos mucho en el mundo del cine, me acuerdo que en esa época uno de los directores más afamados y escuchados era Miguel Littín, aunque hacía sus producciones en México. Me acuerdo perfectamente de Actas de Marusia y El Chacal de Nahueltoro, dos películas que eran bandera o símbolo de aquel tiempo en Chile. También me acuerdo de un director de la misma línea, que su nombre creo que era Aldo Francia. Tenía una película magnífica que se llamaba Ya no basta con rezar, la historia de un sacerdote en un barrio obrero. La última imagen de la película es fija, cuando ya el sacerdote no puede más, y agarra en una manifestación una piedra contra el poder.

Hacíamos ese Cine Club con un gran éxito en mi pueblo. En España estaba todavía Franco, entonces presentar un Cine Foro en el salón de cine de Azpeitia, cuando tu sabías que enfrente había policías sociales y estabas, por ejemplo, presentando La batalla de Argel de Gillio Pontecorvo, entonces… (ríe), no era fácil pacificar ambas partes cuando tú estabas de moderador en el Cine Foro y en euskera.

¿Nunca les tocó una instancia de censura?

La verdad es que no. Nosotros hacíamos esta sesión los días viernes, hacíamos ciclos de Charles Chaplin, Paul Newman, Buster Keaton, los Hermanos Marx, etc. Hicimos un ciclo fantástico sobre Charles Chaplin, y dimos la película El gran dictador, que “casi casi” era predecir lo que podía pasar…pero no tuvimos problemas. Solo tuvimos problemas cuando hubo una huelga general, ahí vino la comisión de huelga a decirnos que había paro en todo el pueblo, pero… ¡que se hacía el Cine Foro igual! Y era porque era sobre La batalla de Argel de Gillio Pontecorvo, que habla de la rebelión de los argelinos contra los franceses. Cosas de esas nos pasaron, pero por lo demás era más problema de que no llegara la película desde la distribuidora de Bilbao, traerla, etc. Eso era lo que nos daba más problema…

¿Cómo era la organización del cineclub?

Proyectábamos en 35mm, a pesar que tuvimos alguna en 16mm, como El acorazado Potemkin. Éramos un grupo de gente y nos distribuíamos el trabajo: el que podía iba el viernes en la mañana a Bilbao, donde estaba la distribuidora, y traía la película. Nosotros conseguimos un contacto dentro de la distribuidora de películas, que estaba muy bien porque nuestras sesiones eran los días viernes por la noche, y mandaban el estreno a San Sebastián el sábado, entonces nosotros nos encargábamos de ir el viernes a Bilbao, agarrar la película, proyectarla en el Cine Club y luego llevarla y depositarla en la distribuidora en San Sebastián. Incluso estrenábamos la película antes…Me acuerdo perfectamente un ciclo de Paul Newman, en que dimos El juez de la horca, que era la dictadura de un juez al otro lado del río Pecos. Esa la estrenamos nosotros antes que en el cine. El Cine Club funcionaba bien, era rentable porque el salón siempre estaba lleno, y hacíamos la revista, que era la que más nos daba dolores de cabeza.

¿Y cómo era esa revista?

Eran cuatro páginas en euskera y cuatro en castellano. Dos páginas se dedicaban a la biografía de los dos directores de las dos películas que se proyectaban en ese mes, porque el evento del Cine Foro era cada quince días. Y luego, de las otras páginas, había una con una especie de editorial, otra que era como…por ejemplo, una vez nos coincidió la muerte de Charles Chaplin, y me acuerdo perfectamente como era el titular de esa sección: “Charles Chaplin ha muerto, viva Charlot”. Y había una página dedicada exclusivamente a trucos de cine, que era donde explicábamos, por ejemplo, cómo hacer un fundido con 8mm, cómo hacer un travelling con un auto y la cámara detrás, cómo eran los efectos en la película de Liliana Cavani Galileo, como observar los picados y contrapicados para darle realce al personaje o humillarlo, cosas de esas. El problema era que muchos de nosotros tenemos el euskera de lengua materna, pero no alfabetizados, entonces cuando tienes que escribir, ya tienes que tener cuidado con el euskera batúa, con las faltas de ortografía, las haches, las “s”, las “z” …y eso nos costaba un poquito.

¿Durante cuánto tiempo participó?

Yo estuve dos años metido en el Cine Club. Pero luego, afortunadamente, yo me fui “por esos mundos de Dios”. Estuvo mucha gente que continuó con el movimiento del Cine Club. Fue bajando un poco la actividad, pero se seguía manteniendo lo importante, el hecho de que cada quince días había una película de un director importante, y sobre eso giraba la actividad de esos quince días.

 

AZKARGORTA CINEASTA

Tengo entendido que usted filmó algunas películas ¿es así?

Yo iba a decirte casi lo tópico del “me alegra que me hagas esa pregunta” (risas), pero en realidad sí. En el Cine Club hacíamos ciclos importantes, y luego nos atrevimos a hacer una película en súper 8mm, que la presentamos al Festival de Cine Amateur de San Sebastián, y obtuvimos el primer premio. La película nos la compró el Ministerio de Educación del País Vasco. El título era Los primeros pasos del que hace cine, y era un poco una explicación con dos cámaras sencillas de súper 8mm, de cómo hacer cine en plan amateur y en casa. Explicábamos como hacer un fundido en negro, cómo hacer un travelling, cómo hacer un picado, un contrapicado, cómo hacer la titulación fotograma a fotograma para ir poniendo con un imán la titulación en un cartel, en fin…todo eso, pero explicándolo para los que querían saber un poquito de cine, de cómo se hacía. Luego de esa película vinieron otras varias, con el tema de la contaminación, en euskera, y se llamaba Kutsadura, y varias películas que hicimos en plan amateur. Por ejemplo, yo te puedo contar un truco de cómo hacíamos en 8mm, y no en súper 8mm, un fundido. Tu filmabas normal, parabas, y las cámaras de 8mm tenían un botoncito que servía para tensar la película. Entonces, al tensar el rollo, se ganaban unos centímetros de película que ya estaba expuesta anteriormente. Entonces sobre eso, volvías a exponer otra cosa y te salía un fundido…eran pequeños trucos de cosas que enseñábamos.

 

CINEFILIA Y FÚTBOL

En su época cineclubista ¿qué película lo impactó?

Una película que siempre me ha impactado es Dersu Uzala o El Cazador de Akira Kurosawa. A mí me parece un canto a la naturaleza y a cómo hacer las cosas, la asociación entre el capitán del ejército ruso y el cazador Dersu Uzala. Al final, en el capitán hay una simbología enorme cuando le entrega y le regala un fusil a Dersu Uzala, cuando éste ya va perdiendo la vista, y lo lleva a casa. Y claro, Derzu Usala se molesta porque en el pueblo cobran la madera, entonces él no puede entender como hay gente que cobre por la madera para hacer el fuego, y entonces va al bosque para talar un árbol y traer madera, tras lo cual lo multan y castigan. Él no lo puede entender, al final decide irse, pero el capitán le regala un fusil de última moda, y por ese fusil lo roban y lo matan en la primera salida que hace al bosque. Me pareció una película espectacular.

¿Le gusta el cine de Kurosawa?

Akira Kurosawa siempre me ha parecido fantástico, y tuve el placer de conocer a su hija cuando estuve entrenando en el Yokohama Marinos. Me enteré que ella estaba cerca de Yokohama y me presenté un día, estuve con ellos compartiendo, y estar en los sitios donde se hacían películas como Kagemusha fue para mí muy emocionante.

¿Hay alguna película sobre fútbol que le haya parecido rescatable o considere valiosa?

Hay algunas que han tenido su importancia, pero es difícil recrear esta realidad con dobles que jueguen bien al fútbol. No hay cancha, no hay partido…es difícil. Una película que en su día impactó, aunque fue más bien por el tema de los aliados con los nazis, fue la que en España se tituló como Evasión o victoria, donde actúa Pelé. La historia es de un grupo que busca escaparse de un campo de concentración nazi, jugando un partido de fútbol en el estadio Colombes de Paris.

¿Y documentales sobre fútbol o futbolistas?

Sí, he visto muchos documentales, y también he visto gente que tal vez se le podía dar la importancia haciéndole un documental, como en Chile con Figueroa, mi admirado “gerente”, que estuvo en el Espanyol, que era Caszely, y una serie de gente que quizá en ese sentido no se le ha hecho justicia. Aravena, el “chuleta” Prieto, el “flaco” Bigorra…no digo más nombres porque haría una injusticia dejando fuera a gente importante.

¿Cree que hay una relación entre el cine y el fútbol?

Lo dije cuando estuve ahí, pero parece que algunos no me entendieron: el fútbol se juega como se vive. A veces es más fácil enseñar a vivir que enseñar a jugar. Ahí, por ejemplo, si yo tuviera que echar marcha atrás en Chile, me hubiese presentado de otra manera, de forma un poquito más humilde, más suave. Ahí me encontré con una seria oposición de un grupo de gente y que no pude superar, por decirlo de algún modo. Es curioso, porque hoy en día es cuando voy a Chile y me aprecian y me dicen “pucha, cuantas cosas que usted dijo eran verdad”. Aparte de eso, mi experiencia en Chile fue muy gratificante, yo estuve muy bien, aprendí mucho, conocí a gente muy interesante.

¿Actualmente ha podido seguir el trabajo de la selección de fútbol chilena?

No me olvido de una frase que en su día le escuché a Abel Alonso. Me dijo “Mira, Xabier, los chilenos somos hijos del rigor”. Me quedé con esa frase. Cuando estuve ahí, sembramos un poco la posibilidad que había de trabajar con las categorías inferiores, iniciamos el Campeonato Soprole, recorrimos Chile desde Arica a Coyhaique, Puerto Montt, Chiloé, etc. Creo que el verdadero cambio en Chile fue con la llegada de Harold Mayne-Nicholls, quien trajo a Marcelo Bielsa. Me acordaba tanto de esa frase “somos hijos del rigor”, porque implantaron un sistema de trabajo duro, exigente, con el cual se puso una semilla de una selección de Chile que, discúlpeme, pero empezó a ganar. Porque hasta entonces no había ganado nada. Bueno, luego hubo problemas políticos…conozco bien a Harold, que se fue…conozco bien a Marcelo, que vio que Harold se fue…y luego vino Sampaoli, que tuvo una especie de continuación, pero ahí murió el rigor, murió la planificación, murió el no tener el respaldo que en su día Bielsa tuvo con Harold. Yo creo que en este momento Rueda, a quien conozco personalmente, está haciendo un muy buen trabajo y va en una buena línea, en mi opinión, y que es hacer poco caso a los demás e ir a lo suyo.

 

PANDEMIA Y CULTURA VISUAL

¿Qué percepción tiene usted del cine actual?

Yo creo que el cine siempre, independiente de la cuarentena, ha sido un elemento fantástico. Lo que pasa es que estamos en un momento –es mi opinión, eh- en que los jóvenes, los “cabros” como se dice ahí, apenas soportan un minuto de video. Entonces, una película entera no la ven, salvo que haya mucho monstruo, miedo, pavor, asesinatos, sangre y ese tipo de acción. Pero, por ejemplo, con películas de dramas o problemas sociales, se aburren enseguida y lo dejan. Es más, si les llega un video por el celular, y ven que dura más de dos minutos, no lo miran: ya es demasiado. Estamos en una cultura del mando a distancia (control remoto). ¿Quién manda en la casa? El que tiene el mando a distancia…y ¿Qué pasa con el mando a distancia? Que continuamente están saltando de un programa a otro, entonces los programas duran poco. En mi época, teníamos un canal, o quizá dos, pero hoy en día con el cable hay cientos, y está Netflix. En una misma casa, a lo mejor, hay tres o cuatro televisores distintos, que pueden estar funcionando con programas distintos. Eso, por una parte, da riqueza y variedad, pero por otra parte ayuda muchísimo a quien no quiere aguantar ni diez minutos con algo… Hay una total transformación de la cultura visual.

¿Cree que el audiovisual cumple un rol particular en este contexto de pandemia?

Esto del coronavirus, habrá que esperar qué pasa, porque es la primera vez que hay una pandemia cuando hay redes sociales ¿Cuántos fake news hay? ¿Cuánta información que no vale para nada? ¿Y cuanta gente para aprovecharse de tener su minuto de fama? Hay que ir con tranquilidad y ver lo que va a pasar luego, porque no hay duda que hoy en día de cualquier noticia hay muchísima gente que ni se preocupa en confirmarla o no confirmarla, en seguida la lanzan y luego dicen “falso”, “fake new” … ¿y todo lo que eso ha generado?

¿Cuál es el cine que ve ahora?

He descubierto ahora el cine turco. Vi una película que me encantó, Milagro en la celda 7 de Ada Öztekin, me hizo recordar un poco, salvando las distancias, a El chacal de Nahueltoro, ya que es la historia de un comandante y su hija, la que muere en un accidente que ella misma provoca. El comandante le echa la culpa a uno que estaba al lado, y que es deficiente, y lo quiere eliminar, lo quiere ahorcar. La película narra todo este proceso en el que este chico entra en la celda, la evolución de los personajes, bueno, es muy interesante la película.

El cine actualmente se ve mucho en Netflix

La forma de hacer cine hoy en día es muy distinta. Por ejemplo, a mí me gusta una película o una serie. Si es una serie y son dos o tres capítulos, bueno. Pero esas series que son inacabables, que no saben qué hacer para continuarlo, que le meten temporada uno, temporada dos, temporada tres…solo con el objetivo de alargar, eso ya no.

Y en Bolivia ¿ha participado de Cine Clubes?

En La Paz, cuando estaba entrenando a Bolívar, en la época que llegamos a la semifinal de la Copa Libertadores, un grupo que hacía cine se contactó conmigo y me pidieron elegir la película que yo quisiera para presentarla en un Foro. Obviamente elegí Dersu Uzala de Akira Kurosawa. Fue una muy buena experiencia, muy agradable, positiva y muy sorprendente para mucha gente, porque además de ser médico y entrenador, puedo tener mis inquietudes de cine, de literatura, y eso parece que a los directores técnicos de fútbol nos estuviese prohibido… somos personas normales que nos gusta opinar de política, de literatura, de cine y de la sociedad en general. En la vida ya me cansé de hablar solo de fútbol (risas).