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Viejo Calavera (2016) “La oscuridad de la tierra” – Por Daniel Miranda

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octubre 24, 2016 | No hay comentarios



Viejo Calavera (2016) “La oscuridad de la tierra”

Dir: Kiro Russo

Bolivia

 

Elder Mamani, es un joven maleante que recorre las calles de la ciudad bebiendo alcohol o robando algo para poder seguir en el vicio. Esa noche, termina golpeado y debe regresar a su pueblo a la casa de su abuela en Chuachuani. Allá estará Francisco, su padrino, un callado hombre trabajador de la mina del lugar. Francisco incorporará al rebelde Elder a las faenas de la minería, a la oscuridad y a valerse por si mismo, sin embargo algo no funcionará.

El cine boliviano contemporáneo no es muy conocido por nuestras tierras, salvo en festivales [i] donde se pueden encontrar estas historias en competencias o en muestras. Es que no conocemos realmente la escasa producción del país vecino, por lo tanto siempre es interesante ver alguna obra cuando se tiene esta posibilidad.

“Viejo Calavera” es la opera prima de Kiro Russo y su grupo, quienes incursionan en el cine a través de los estudios en Buenos Aires, realizando algunos cortometrajes en su tierra natal. Es allí, donde llegan a conocer la realidad del pueblo minero de Chuachuani, donde cerca de cuatro mil mineros trabajan en precarias condiciones en un oficio que parece estar detenido en el tiempo. Es aquí, donde el ojo del realizador se posiciona, en una representación que tiene más de documental que de ficción, porque es esa realidad la que quiere construir, sin paternalismo y con la plena participación de los propios mineros.

Es precisamente esa imagen llena de contrastes, de oscuridad y mucha noche, lo que el realizador quiere plasmar. Una vida compleja, llena de dificultades en donde la fotografía de Pablo Paniagua refleja cada movimiento estético de esta historia, que tiene más motivos de generación de sensaciones que de una linealidad narrativa clásica pura.
La narración nos muestra a tres generaciones: la abuela, que es el personaje con mayor conexión con lo indígena, con la tierra, las creencias  y el lenguaje autóctono. No deja de ser interesante que su construcción en imagen siempre sea a contraluz. Luego tenemos a Francisco, que representa a la adultez trabajadora, que en su rostro recae las grietas de toda una vida bajo la oscuridad y que lo ha transformado en un ser introspectivo, tímido y silencioso. Por último, Elder, el joven sin rumbo, que sale del pueblo en búsqueda de diversión o de algo que el ni siquiera sabe que es, la vida, regresando por obligación, su presencia solo generará conflictos con los otros trabajadores en la rutina de las faenas y con la falta de respeto a si mismo. Son tres generaciones que hablan de un Bolivia y por que no, de una Latinoamérica que camina rumbos difíciles constantemente, sobre todo las clases campesinas o mineras.

“Viejo Calavera” es una película sumamente política, sin ahondar en lo estrictamente político, y es precisamente eso lo que logra de manera brillante el equipo realizador. Porque los pocos diálogos se mimetizan con la oscuridad existencial de un pueblo que lucha bajo tierra.

En la ronda de preguntas del Festival de Valdivia, se le preguntó a Kiro por el trabajo con esta comunidad (no actores, por cierto) y el contó la anécdota de que en el proceso de guión, él les pregunto: ¿Qué les gustaría que apareciera en pantalla?, ellos respondieron – nuestra lucha por tener vacaciones pagadas -
Sin más palabras, esa es la realidad.

Por Daniel Miranda A.



[i] Premio Especial del Jurado de la Competencia Largometraje Internacional