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Nadie dijo nada (1971)

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agosto 25, 2011 | No hay comentarios



Tres poetas recorren Santiago de bar en bar buscando un argumento que pueda ser plasmado en un cuento. A través de un recorrido popular callejero, los amigos se encuentran con una serie de personajes (entre ellos dios y el diablo, y un beodo poeta encarnado por Luis Alarcón) que los guiarán en un constante viaje de cantinas y picadas típicas capitalinas. A través de un humor irónico, Ruiz intenta retratar una sociedad chilena artística que busca constantemente argumentos para sus obras, y que fracasa por un esfuerzo acentuado y desesperado en encontrarlos, pero que sin embargo en los momentos más simples y genuinos, en donde los personajes se demuestran auténticos y cotidianos, es cuando “les salen” las frases poéticas más iluminadas. Una muestra de aquellos es cuando el personaje de Alarcón es borrachamente celebrado en un tugurio, comandado por el diablo, en el día de su cumpleaños y, tras un discurso de agradecimiento, es invitado a compartir de sus versos. Era de esperar que el personaje no pueda interpretar de buena manera su propia creación lírica, y se vea sucumbido por el momento y la emoción. Sin embargo, cuando el mismo personaje se encuentra borracho y sumido en un momento lleno de naturalidad en el amanecer de una noche de juerga, exclama unos versos al amor llenos de intención y simpleza (“qué es el amor…nada. ¿qué es el amor?…nada).

Ruiz se aferra a los modismos y actitudes de la sociedad chilena que flotan en nuestra vida cotidiana ¿Cuántas veces hemos escuchado la frase “no puedo ir porque tengo dentista” dentro de nuestras excusas para faltar a algún compromiso? En la película se juega con ese tipo de actitudes, así como “chaquetearse” entre colegas (en esta oportunidad le tocó a los poetas encarnados por Jaime Vadell, Carlos Solano y Luis Vilchez) y menospreciar las demás obras, las cuales no se encuentran dentro del grupo de amistades, y que son catalogadas como cursis. De esa forma, tomando estos comportamientos imbricados en nuestro folklore, es como Ruiz intenta retratar una sociedad que se ha encontrado (hasta el día de hoy) en búsqueda de una identidad.

En la película existe una mirada llena de humor hacia los artistas chilenos, quienes, sin querer asumir su condición de creadores, se comportan de manera humilde y pesimista cuando se trata de hablar de sus propias obras, pero a la hora de hablar obras ajenas son todos avezados críticos poseedores de una compleja visión artística. Los poetas de la película sin embargo, teniendo esa actitud, no dejan de sentir como una necesidad la poesía y se la plantean como su trabajo. La necesidad de trascender e inmortalizar sus nombres los guía a transitar por los tugurios citadinos y simplemente conversar, compartir sus opiniones, pelear, tomar y vivir a cuestas de una bohemia creativa.

La libertad con que asume Ruiz la narración de esta película es quizá el tinte personal con que afronta la mayoría de sus obras. Los días en la historia pasan y en realidad no importa la temporalidad de los hechos. Lo único que si es trascendental son sus personajes y el viaje que asumen al intentar buscar una argumento literario. Puede ser que el deambular y las conversaciones sin mucho sentido sean un reflejo de la búsqueda de los artistas para encontrar los cimientos de sus obras, o de los antropólogos y sociólogos para encontrar la identidad chilena. Lo que queda claro es que Ruiz no se aferra a nada, y no le teme a la risa, a la ironía y, en general, a la búsqueda. Puede ser que en sus obras no se encuentre un arco dramático muy definido, a pesar de la fuerte relación entre Ruiz y el mundo teatral. El director siempre se vinculó más con la vanguardia, y esta película no se escapa de aquello. Puede ser que el gran aporte de esta obra sea que al realizarse con tanta libertad los significados que desprenda sean infinitos, y sin tener muchos elementos poéticos en su narración, logre el efecto poético: que sus imágenes y escenas se transformen a la larga en palabras y frases sueltas, y que en su todo se encuentre una poesía visual que nos habla de la tan incomprendida y buscada chilenidad.