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Informe de un telemático con pasión de cineasta

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diciembre 01, 2011 | 2 comentarios



¿Qué hacer?

El polémico Vittorio Farfán nos entrega sus opiniones sobre el “Transantiago de Luciano”, el sonado fracaso de las postulaciones online del Consejo de la Cultura, que tiene a gran parte del país tomando Armonyl, añorando aquellos tiempos en que existían los Floppy Disk  y pidiendo por las redes sociales la renuncia del Ministro. Si esto no funciona en Santiago, imagínese cómo están en regiones. Farfán nos cuenta sus aventuras desde Talca, la ciudad más linda del mundo.

Un día llegó al Consejo de la Cultura de Talca un hombre de chamarra y lentes, con unos bigotes decimonónicos por la preparación del personaje de su próxima película Sangre de vírgenes. El encargado del área audiovisual se encuentra en ese momento hablando con el cineasta Theo Court sobre cómo cerrar el Fondo de su película Ocaso. El hombre de chamarra interrumpe la conversación con un tono casi militarizado, como Il Duce:

-¿Bueno, donde postulo al Fondart?

El encargado responde:

-Ya no se llama Fondart. Vea en la página, ahora todo es por Internet.

El hombre de bigotes contesta:

-Pero ni siquiera sé cuál es la pagina, ¡cómo sería si yo fuera más tonto aún! ¡Cómo no va a tener aunque sea un volante fotocopiado con esa información!

El encargado del Consejo le escribe en un papelito la dirección del sitio, a lo que el hombre de lentes y cabello alborotado señala:

-Por mis conocimientos de profesión, la migración de un sistema de información de papel a algo totalmente digital son como mínimo 5 años…

El hombre del Consejo de la Cultura ya conoce la astucia del muchacho en cuestión y dice tajante:

-Eso redáctelo en una carta de papel y la entrega para que se la dé a mis superiores.

El hombre de chamarra y lentes vuelve a señalar:

-Si quiere puedo hablar con el encargado de informática ahora mismo, o su delegado, para dar mis observaciones.

Ambos se dirigen a dialogar con el informático, de lo que se deduce que no había mucho trabajo para ninguno de nuestros personajes.

El telemático en cuestión escoltó al hombre de planta del Consejo de la Cultura hacia el patio donde se encontraba un muchacho de lentes a lo Miami Vice, quien mira al hombre de bigotes y lo saluda cordialmente. El funcionario de Gobierno los queda mirando y dice:

-Bueno, los dejo para que conversen de la situación.

Sin más vueltas los dos hombres empiezan a conversar:

-Cuando quiera, venga a dejar sus proyectos acá, y mande a los que necesiten ayuda

A lo que el caballero del mostacho dijo:

-Te apuesto una cerveza a que se va caer el sistema la última semana.

El hombre de lentes se ríe y dice:

-Mejor te pago la cerveza ahora mismo.

Esto es muy simple, no es necesario ser telemático, ni cineasta, ni astrólogo: un servidor se tiende a caer porque se estima un número bastante bajo de cuál será la real demanda. Se evita admitir el verdadero estado del arte en la telemática (los sistemas no son sólo páginas web y computadores). No se admite la realidad del nivel informático en Chile, y solo se estima al tanteo, acorde al ombliguismo: “Yo sé usar un PC, por eso creo que todos saben usarlo”. Se puso un tope de archivo de 10 MB, acostumbrando a pensar que sólo una persona subiría el archivo. Muchas de estas cosas se podrían haber resuelto con un PDF programado y si quería evitar el papel, era adjuntar todos los archivos en un DVD, o incluso una pendrive, como las que el Presidente Piñera le regala a sus ministros.

El problema más grande fue fijar fechas topes: los proyectos de cultura, si quieren ampliarse a estos tiempos modernos, deberían ser abiertos todo el año, aprobar y rechazar proyectos hasta que se seque la mugre de plata que le dan a los artistas, porque realmente los dos problemas más grandes son no escuchar lo que dicen sus superiores (el Ministerio de Cultura, está al servicio de los artistas y no viceversa), y que el gobierno todavía cree que la cultura es un problema menor, por eso seguirán arrendando servidores baratos que se caen por su baja capacidad, seguirán creyendo que los artistas sólo se quejan porque son resentidos y un sinfín de burradas que son tantas de enumerar que me podría quedar dormido parado mientras se las digo.

Tómese razón, regístrese, comuníquese y publíquese.

Vittorio Farfán

Cineasta (?) de oficio

Ing. (e) Telematica de profesión

Ing. civil Industrial (en curso)

Vittorio Farfán, columnista y poeta de la danza