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Educación gratis y ¿Por qué tiene que existir un cineclub universitario?… cambiémosle el nombre a los cineclubes

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agosto 26, 2011 | No hay comentarios



Una obligación que uno tiene que exigir a la Universidad pública, privada, tradicional o cualquier apelativo que se le quiera dar a ésta, es proveer (que palabra más de economía) a la sociedad de conocimiento. Generalmente se acostumbra sólo a relacionar esto con el tema de la formación de profesionales…. Craso error, la formación de un “profesional” es sólo un área del conocimiento, si se mira de un punto de vista más holístico, un profesional en su etapa de formación incluye no sólo lo que va ligado técnicamente al oficio, o a ejercer, sino múltiples los factores de la formación de éste. Un factor generalmente olvidado como parte de la formación de éste es la ética y el sentido social de su oficio. ¿Qué acto colateral lleva solo a ser sólo un profesional que cuando sale de la Universidad, su meta es sólo tener un mazda3 y/o un departamento en el barrio alto? ¿Las malas conductas éticas gerenciales, del gerente general de la Polar,  van ligado a una mala formación de este profesional? ¿Qué hace una Universidad por la señora Juanita?

Gran parte de la masa de “profesionales” que se forma en una universidad adquieren conocimientos con el sentido directo de volverlos en un bien material,  o sea, ganar dinero. ¿Por qué?. Por muchas razones, por creer la sociedad funciona casi Kafkianamente, porque la forma de pensar nos hace siempre creer que todo bien tiene que ser ingresado en un mercado, por ende eso hace “optimizar” su adquisición de conocimiento en sólo un conocimiento que se aproxime a lo más tangible, a groso modo “aprender las papitas pa’ ganar más plata, lo más rápido posible”… este mismo individuo sin darse cuenta y al transar de esa forma siempre omite un acto y su visión a generalmente es la frase “ganar plata para mis metas”. Si sumamos y restamos, si llenamos la sociedad basada en ese sentido, nos da un montón de personas que sólo ven la meta trabajar con el fin de dinero y/o incluso sobrevivir en esa sociedad kafkianamente fría y mercantil. Estequiométricamente eso no nos concentra en mirar más transversalmente, analizar que nuestro rol en la sociedad influye a que suba el precio el pan, a que nuestros servicios básicos sean los mas caros de Sudamérica y un sin número de hechos que no entendemos su origen ni razón… y nos concentramos en verlos casi como si fueran hechos sobrenaturales y regidos por alguna deidad distante o un mercantil monarca. ¿Por qué?. Porque estamos concentrados en cómo ganar más dinero más que en cómo adquirir una formación analítica positivista de cómo desde nuestro oficio, ya sea médico, profesor, músico, pintor, cineasta, arquitecto, etc. etc. Podemos marcar una diferencia. No siendo esto así, te cataloga en un profesional incompleto para una sociedad aquí y en la quebrada del ají.

Volviendo al tema de la formación de un profesional completo, volviendo al concepto de proveer a la sociedad de conocimiento y conectándolo con la actual demanda de educación gratis, la que quiero recalcar que estoy absolutamente a favor, pero profundizar en dos cosas importantes: primero educación gratis implica tener un sentido posterior en como retribuir a la sociedad el favor que realizó al darme la formación (punto que dejo abierto en la forma que cada uno interprete en esta frase); segundo, educación gratis no sólo va ligado con lo que algunos al parecer ven, que es el tema de “dar cartones gratis”, existen muchos factores más que va ligado desde el tema de dar oportunidad de ahondar en cualquier disciplina que se pueda estudiar a más detalle, a lo que se suele llamar, investigación.

La investigación está siempre mal relacionada al arcaico concepto de una persona trabajando casi con nubes que no tienen ninguna relevancia con la vida cotidiana o que sólo tienen una relevancia macro… las investigaciones son la posibilidad de ahondar en temas que generalmente se conocen de forma explorativa e incluso la implicancia de estos con otros hechos. A la vez, esta información no puede sólo abultar una bodega y ser apilada con otros textos… se debe tener la responsabilidad de conservar estos textos, para lograr darles el mayor tiempo de vida a éstos, lo  cual subconscientemente obliga a la necesidad de difusión de esta información.

La difusión de las investigaciones y el tema de la educación gratis, va ligado a no sólo a la idea de compartir estas investigaciones en aulas de alumnos que van o buscan  adquirir un título profesional en algún área específica, sino  implica también difundir esta información al resto de la sociedad. ¿Cómo?. Con las múltiples formas de difusión que van desde la publicación de estas, creación de seminarios, capacitaciones, talleres, debates, etc. Esto nos da una ventaja desde una visión que realmente crea un beneficio a la ideología que sea, ya que logra lo más importante y necesario para una sociedad… que es la madurez de su población (punto que dejo abierto en la forma de cada uno interprete esta frase).

En el tema del cine, se tiende a la mala costumbre (allí volvemos al punto de profesional incompleto) de encasillar al género sólo a que el cine se resume a hacer películas, y crímenes todavía más grandes como es el caso de “Cinema Chile”. El creer que el concepto de industria consiste en hacer películas acordes a un producto de demanda de un mercado… ese tema se apega tanto películas que se hacen con fines de vender sólo un cine de entretención porque sí, como también al cine de “autor”, con el fin de ganar festivales. Ambas formas cuestionan al cine como una razón mercantil y nos lleva a mirarlo sólo en su origen primitivo, es decir,  el cine como espectáculo de feria. Eso nos aleja y nos acentúa demostrar que supuestamente se hace un bien con fin colectivo, pero que sólo se esta elaborando una razón mercantil excusándose con la frase cliché maquillada de ambición, “hacer industria para generar empleo”. Hacer un empleo, diciendo que sólo así se desarrollará el cine chileno, creyendo en la idea de que la única solución para mejorar un mercado es aumentar el ancho del tubo, es decir, mirar el desarrollo del cine sólo por el lado de hacer películas para ganar festivales y/o lograr éxitos de taquilla… como por el otro lado agregar que la opción para lograr eso es comprar cámaras más caras y pagarles más dinero a los profesionales del equipo… nos hace olvidar el desarrollo sustentable de un oficio y olvidar cosas importantes del arte, el impacto que este realiza a la sociedad. “Cinema Chile” tiene como prioridad lograr mayor distribución del cine chileno fuera del país y olvidar el impacto del arte en su propio entorno, por ende “Cinema Chile” ha olvidado por completo que el cine chileno lo tienen que ver chilenos. Allí también va otro punto importante,  y es que los festivales de cine tampoco  se han a sincerado en admitir la cruda realidad ¡los festivales de cine sólo le interesan al gremio de cineastas! Volvemos al ombliguismo del oficio y a la vez eso implica ser un profesional incompleto, creer que sólo mis colegas son el público chileno.

Ahora, conectando el cine con las universidades, éstas tienen que ofrecer un acceso GRATUITO a conocer el cine chileno para la comunidad, por ende, una de las alternativas es la formación de cineclubes.

¿Por qué tiene que existir un cineclub universitario?

El concepto de cineclubes, por lo que tengo entendido, sus orígenes fueron en  la nueva ola del cine francés. Los cuales podemos describir como un grupo de personas que ven películas y discuten de estas.

¿Qué tipo de películas?, ¿Qué tipo de personas?.

Cualquiera, como dice Raúl Ruiz (o creo que me lo imaginé), “las películas son como las personas, no podemos catalogarlas en buenas y malas… sólo son personas”. Algunos más fundamentalistas creen que sólo se tienen que mostrar películas de alto contenido intelectual y/o carácter social. También considero la prioridad, pero una persona madura como también un profesional completo debería tener o aproximarse la habilidad e incluso, lo consideraría el placer de poder apreciar otras profundidades que se pueden rescatar hasta de una pésima película o de las reflexiones resultantes que le puede producir hacer este trabajo….

¿Qué debería pasar cuando un grupo de personas ven una obra? Debaten sobre ella, reflexionan e intercambian sus opiniones.

Cambiémosle el nombre a los cineclubes

Debatir es una cosa, hablar y reflexionar es bueno, nunca se puede dejar de debatir y conversar, es algo necesario, evita en volver las cosas en axiomas y al parecer será lo bueno que debatir será eterno… pero quedarse sólo en ese punto, de sólo una tropa de intelectualoides que incluso generalmente terminan tendiendo a decir sólo frases maqueteadas (otro ejemplo de un profesional incompleto), nos deja en un estancamiento. El siguiente paso fue lo mismo que ocurrió con los grandes movimientos del cine de todo los tiempos (nueva ola francesa, nueva ola latinoamericana, nuevo cine alemán), fue cuando este grupo de chicos empezaron a escribir sobre cine y a explorar con el cine.

Allí volvemos al punto del norte erróneo de “Cinema Chile”, y es que todas estas vanguardias hacían cine  (en sus inicios) por necesidad de búsqueda y no necesidad de ampliar un mercado… incluso, todas estas vanguardias, si se crearon (o nacieron) fueron para cuestionar ese mercado comercial, actualmente a nivel mundial hasta el cine de “autor” es un cine que se maneja con una forma de mercado… sólo que orientado a otro segmento.

Por ende, hay que entender que los cineclubes no pueden quedar en cineclubes, tienen que cuestionar sus orígenes, buscar nuevos nortes, cuestionar qué es hacer cine. En este caso, un ejemplo muy interesante es la iniciativa (palabra generalmente mal usada) del colectivo FECISO en la creación de la escuela popular y las CAP.

¿Qué diferencias tiene de los cineclubes universitarios? Pocas, pero esas pocas son muchas. Busca una autogestión desligada de una institución (sea cual sea), al mismo tiempo, está orientado al acceso de un grupo de personas que están más distantes de las universidades (físico, sectorial, sociocultural, etc.)… es por ello, que tiende a  tener un perfil diferente lo que lo lleva a estar orientado de frente a una temática social y búsqueda de nuevos lenguajes. Son evoluciones que tiene que tener un cineclub, incluso la idea posterior  de mantenerse en red y tratar de crear un canal de distribución alternativo para la difusión de cine Chileno, el cual cuestiona el concepto de imagen país que trata de vender el estado como lo hace “Cinema Chile”, el cual ambiciona ser el referente del canal de distribución nacional seudo licitado y en donde su visión es totalmente orientada a posicionar el cine fuera del país, sin considerar el público chileno.

A grandes rasgos, los cineclubes universitarios pueden ser ventanas donde se logre buscar nuevos nortes del cine, tanto en creación como la apertura de audiencias a nivel nacional, lo que a la vez va ligado con el tema de formación gratis, oportunidad de aprender creando (como fue el origen del cine y de los grandes movimientos).

La oportunidad de que muchos profesionales retribuyan a la comunidad intercambiando experiencias que al mismo tiempo crean una retroalimentación, que las universidades estén obligadas a habilitar esos espacios libres de su propio corte editoriales, permite crear nuevos nortes en el cine. Permite cuestionar, debatir, proyectar, expandir el conocimiento y nutrirse de diferentes realidades… principalmente el objetivo es buscar en los cineclubes o cualquier otra instancia de formación colectiva, que el artista entienda su retribución  y demostrar que el cine es al final como dice su nombre “movimiento”.