Artículos /

Currículum (2007) de Patricio Valladares

por

diciembre 12, 2011 | No hay comentarios



Vittorio Farfán hace un completo análisis del film Curriculum, primera película de Patricio Valladares. Protagonizada por el impactante Serge Francoise, Curriculum es una barata e innovadora propuesta, representante del verdadero Cine B chileno.

 

No sé quién realmente es más asesino, psicópata o criminal, ¿Ed Gein o Paul Samuelson? Uno de ellos se encargó de organizar los actuales cimientos de nuestra estructura económica devoradora de hombres y el otro, al parecer, sólo redujo una minúscula cantidad de la población. Ninguno pagó por sus crímenes. Ambos llegaron a viejos, fueron homenajeados por sus pares e idolatrados por otros. Pero la diferencia es cómo la sociedad en general sataniza a sus propios residuos y casi como héroes mundiales a los que han forjado las líneas de cómo funciona esto, aunque no entendamos aquello que realmente hacen. Hasta el cine tiene algo en común. Los mejores momentos cinematográficos resultan cuando ni los propios directores entienden qué quieren hacer.

Currículum es la ópera prima de Patricio Valladares (la frase cliché), totalmente cine de garaje (hasta la locación es un galpón). La historia es sobre dos sicarios –psicópatas, asesinos, mercenarios o todo a la vez– que llegan a realizar el mismo trabajo. Entonces se produce un choque de diferentes corrientes matonísticas. Gran parte de la historia sólo se desarrolla entre estos tres personajes (incluida la víctima), con diálogos que se concentran en un desafío de quién tiene la razón y conversaciones que hacen analogía a la sociedad actual.

Creo que cada vez que hablo con mi abuela me hace pensar que este mundo se está llenando cada vez más de psicópatas. Se me vienen a la memoria los últimos días del Imperio Romano y pienso en lo acorde que está el nombre del carismático protagonista “El Italiano” con su contraparte el “Pato Lliro”, un matón de poca monta. Ambos ven las cosas como un oficio, pero para “El Italiano” es más un arte e incluso busca llevar a un frenesí a sus víctimas. “Pato Lliro”, al parecer, sólo busca alimentar su placer en base a la excitación que le provoca masacrar y tener el poder de la vida de una persona. Esta discusión de ambos personajes juega mucho a lo que es el cine gore, de horror, suspenso. Aparte de todos los nombres que le pongan durante toda la película se plantea la pregunta: ¿Tratamos esto como un arte o sólo es algo chabacano?

¿En qué categoría o género entra Currículum? Eso es una de las cosas más logradas de este film. Recorre tantas ambigüedades en su relato, como también el exceso de uso de clichés relacionados con la cultura más cinéfila contemporánea (o temas que siempre se plantean allí), a pesar de que  la primera vez que la vi consideré que tenía muchas secuencias gratuitas e incluso otras dilatadas. Después fui entendiendo o justificando el uso de estas secuencias, más que nada por el ámbito funcional. Sólo parecen ser algunas partes, pero al mismo tiempo son secuencias de antología como las fantasías de cuando aparece “El Italiano” con una capa franquista y calzones rosados, lleno de sub-lecturas y con una pausa que logra borrar todo convencionalismo al film.

El Sr. Valladares no busca clichés nacionalistas en su relato. Sus personajes son de Concepción y parecen sofisticados. Uno es un supuesto italiano con un notorio acento francés formado en los grandes hitos mundiales de la criminología y “Pato Lliro” viene a representar al producto 100% nacional. Esa olla Fantuzzi donde se queda pegado el arroz abajo es la fuerte opción por Plaza Italia para abajo. A pesar de parecer rivales en la película, se les nota una complicidad o fiato como esas duplas del cine de comedia. Sus discusiones que giran más entre el neoliberalismo, el sindicalismo mercantil o el mirar las proyecciones del oficio, nos dan un aire de un discurso de cómo estos personajes son el último baño de la pieza del fondo de toda casa, el que a la gente le da vergüenza mostrar a las visitas, pero nos encanta usarlo, porque es más íntimo. A veces he pensado que ese baño fue un error arquitectónico para aprovechar al máximo las casas.  Tal como a un arquitecto se le paga sólo una vez por un plano que se replica cien mil veces, toda la sociedad quedó con ese extraño baño.

Algunas cosas en contra que considero de este film es que en algunos momentos los personajes parecen muy caricaturescos, contradictorios e incluso da la sensación que en algunas secuencias se avanza en diálogos muy forzados y en otras que están buscando el pie del otro para que siga el hilo de la escena. Sin embargo, no se puede dejar de destacar el marcado estilo propio de Valladares, que a pesar de no vivir en la cuidad capital del país, sea un artista tan prolífico, tanto así que a veces le pierdo la huella de si está terminando o empezando una nueva producción. Incluso su búsqueda de evitar los convencionalismos aristotélicos y tratar de lograr una historia narrativa novedosa, entendiendo que el aristotelismo es algo apegado a nuestra forma biológica de funcionar (aunque en nuestro lado irracional no sea así) y evitar la soberbia en que caen muchos creadores, sentados frente a sus computadores escribiendo guiones para una película en 2 ó 4 horas, releyendo los diálogos y gritando al cielo: “Oh, por Dios, qué genial soy”.

Vittorio Farfán