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Calafate, zoológicos humanos- desaparecidos del fin del mundo

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diciembre 01, 2015 | No hay comentarios



“Desaparecían muchos de nuestros familiares (…) los blancos se los llevaban, y los raptaban”, expresa Celina Llan-Llan, una de las pocas descendientes vivas de la etnia Kawésqar, de cara al mar y pelo al viento. Antecediendo ello, se escucha una voz femenina, mar y viento, la imagen nos devela lentamente una fotografía en blanco y negro de un grupo de indígenas… Así comienza el relato de los desventurados y desamparados viajes que realizaron hace más de 125 años, indígenas pertenecientes a distintas etnias del extremo sur del país.

A fines del s. XIX fueguinos y patagones fueron raptados de sus tierras por diversas expediciones europeas, y llevados para ser exhibidos en los denominados “Zoológicos humanos” en Europa, en donde se pagaba para verlos, se presentaban como especies exóticas, y trataban como verdaderos animales. Esta práctica de perversa humanidad, no solo ocurrió con patagones y fueguinos, sino que con varios otros grupos “del fin del mundo”, como indígenas africanos, amerindios y otros americanos. Estas exhibiciones se produjeron en París, Londres, Alemania y Suiza. Y, se extendieron hasta 1930 aproximadamente, comenzando a decaer en 1900. En 1875 fueron exhibidos 3 patagones tehuelches en Hamburgo, Alemania, los que fueron devueltos a la Patagonia después de 3 meses. Éste puede considerarse al primero de varios episodios olvidados de rapto indígena en Tierra del Fuego, y que no aparecen en los libros de historia.

El trabajo de investigación que permitió la elaboración de este documental no es menor; en el año 2002, el historiador chileno Christian Báez y el antropólogo inglés Peter Mason, tras encontrar fotografías de indígenas del extremo sur de América, que habían sido exhibidos en París y otras capitales de Europa, y en conjunto con el documentalista Hans Mülchi, se deciden a reconstituir los episodios y así reconstruir la historia, viajando a los distintos lugares de exhibición, en donde se van revelando inhumanos detalles de este horrible episodio de nuestra historia. Así, como tejiendo este devenir histórico, el documental combina archivos fotográficos, registros audiovisuales de época, imágenes del seguimiento e investigación en Europa, con el relato, diálogo y seguimiento de Celina, y el relato de antropólogos, historiadores, descendientes, un coleccionista, y una escritora, que aportan y dan cuerpo a la pieza audiovisual. Relatando de ésta manera, la historia de un total de 25 personas originarias de Tierra del Fuego pertenecientes a los grupos étnicos Selk’nam, Kawésqar y Tehuelche.

Entre las imágenes aquí filmadas, presentan una especial potencia los retratos, pues en Calafate, zoológicos humanos, podemos apreciar fotografías que revelan profundo desconsuelo, y tristeza…personas despojadas de todo lo que fue su vida, y no volvió a ser jamás, sujetos que fueron tratados como animales, padecieron enfermedades, obligados a vivir de una forma que no les pertenecía. Tal como les ocurriría también a los fueguinos en sus propias tierras, donde también acabaron desapareciendo debido a la caza, llegada de colonos y con ello, nuevos hábitos y formas de vida que afectaron su salud.

Si bien el documental es más bien expositivo, resulta profundamente pedagógico y reflexivo en tanto al tema de lo indígena, lo chileno, y la visión de aquello, pues en cuanto al rapto de indígenas, el Estado chileno no sólo tuvo conocimiento de ello, sino que autorizó estas salidas del país en su momento. Y, al poner en tensión este tema en la actualidad, aparece el tratamiento que se le da a lo indígena con respecto a la responsabilidad del estado. Esto se demuestra por el nulo apoyo que tiene Celina y Haydée (descendientes kawésqar) para traer de vuelta, desde  el Departamento de Antropología de la Universidad de Zürich, Suiza, los restos de 5 indígenas para que puedan ser enterrados en su tierra.

Al ser un episodio no enseñado desde la historia formal, el documental de Mülchi resulta ser también un documento histórico y de estudio importante para reconstruir nuestra historia, y a su vez, una poderosa herramienta para situar en el espacio que merece la situación de todas las comunidades indígenas que existen a lo largo de nuestro país. De ésta manera, la compañía de teatro La Patogallina estrenó hace algunos años, la obra Extranjero, El Último Hain, donde se dan a conocer aspectos culturales del pueblo Selk´nam, como también la influencia de los zoológicos humanos en la extinción de este pueblo. Así mismo, en la reciente entrega de Patricio Guzmán, El botón de nácar, se reflexiona sobre la historia de Chile a través de su mar, como una historia que almacena eternos desaparecidos, viudos de cuerpos, voces de patagones. Por tanto, pareciese que es un tema inacabado, que aún da mucho por valorar y rescatar.